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viernes, 17 de junio de 2011

Pellas tercera parte: Postdata

                                                                                                                     
Queridos amigos:

Esta tarde me han comunicado que la monjita de las pellas ha muerto.
Según me ha dicho Guadalupe, que vino hoy, debió morir uno o dos días después de escribir la receta.
Lamento tener que hacer esta entrada, la verdad es que hubiera querido que se recuperara y siguiera siendo la monjita de las pellas por muchos años.

No ha podido ser.

Un abrazo.

16 comentarios :

  1. Que pena.....y que destino.....fuiste la heredera de su legado.....a lo mejor estaba esperando a quien pasarle su mejor tesoro para descansar en paz....Abrazos fuertes para ti....Marcela

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  2. No me lo puedo creer!. es como si hubiese estado esperando a que tu recibieras esa receta y entonces marcharse.Lo siento muchísimo, me hubiese encantado que se hubiera recuperado y pudiese admirar su receta hecha por ti en tu blog. Estoy segura de que hubiera sido una gran alegría para ella. Un beso muy fuerte para esta monjita y otro para tí.

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  3. Me han dado escalofríos, de no creerlo, como las cosas se fueron dando para que la la receta llegara a tus manos antes de que la monjita cerrara sus ojos. Hacía días que no pasaba por tu blog y mira lo que me he encontrado. Estoy impresionada. Tengo una duda, yo no conozco las pellas y no sé si hay que servirlas así enteras o se cortan en trocitos, y a qué temperatura se mantienen. Un gran beso

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  4. Esta tercera parte nunca se tendría que haber publicado, es una pena y lo siento mucho sin conocerla. Caray, toda esta historia no la vamos a olvidar nunca, y por supuesto y a modo póstumo, algún día le dedicaremos unas pellas en el blog.

    Qué menos.

    Descanse en paz y gracias por hacernos a todos partícipes de esta historia tan peculiar y tan real como la vida misma.

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  5. Si cabe esta receta manuscrita tiene más valor ya que han salido del lecho de muerte de una maestra de la dulcería.
    Espero que vague feliz por su Cielo y creo que estará ya haciendo felices a otras animas con las dulcerias que seguirán saliendo de sus expertas manos.
    Mi mejor recuerdo para la Madre Salvadora.

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  6. Me apena enormemente. No hubiese querido ver esta tercera parte publicada. Millones de besos para ella y para ti un achuchon de los grandes. Eres una genia!

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  7. MAYTE: Y otro abrazo más para ti.
    Un beso.

    MARCELA: Así también lo he pensado yo, parece que estaba deseando pasar el testigo y descansar. Pobrecita. Espero que como dice Apicius, vague feliz por su cielo.
    Un beso.

    ANNA: Lo mismo te digo, yo también tengo esa impresión que pasó su receta sabiendo que ya no la haría ella más.
    Un beso grande.

    PAMELA: Es una historia, la verdad que como la vida. Ella estaba muy enferma, yo no la conocía y no sé siquiera si era muy mayor, pero he sentido su muerte, es curioso que en un momento dado, sin conocernos de nada, dos vidas se entrelacen de alguna manera.
    Las pellas se comen así, enteras, se toman con la mano y deben estar en la nevera, muy frías están mejor.
    Un beso y gracias por tu comentario.

    CARLOS: Justo lo que le decía ahora a Pamela, esto es la vida y también yo siento la muerte de esta mujer aunque no la conociera. Aparentemente nada nos unía hasta que se desató la historia de las pellas. Qué curioso ¿verdad?
    A ver si un día las vemos en tu blog.
    Un beso grande.

    Apicius: Estoy con usted, ojalá vague por ese cielo al que entregó su vida.
    Un beso.

    SARA: Creo que a todos nos ha dado pena, era una historia recién estrenada y se nos fue, pero la receta de las pellas, será ahora siempre, la receta de la monjita de Orihuela.
    Un beso y gracias por tu visita.

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  8. Pobrecita,pero su manuscrito está en buenas manos.
    Besos.

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  9. Viena, anoche me dormí pensando en tí y la hermana Salvadora. Pensaba que quizás seas tu la única depositaria de la receta, ya que me pareció entender que era ella la única que hacía las pellas.

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  10. PAMELA: Así es, era la única que hacía las pellas y cuando enfermó, el convento no vendió este año pellas, aunque ignoro si le dio la receta a alguien más. Me cuesta creer que entre las otras monjas, no haya nadie que haya querido continuar esa tradición, pero quizás sea como en la vida de fuera del convento, que a veces quieres enseñar a cocinar algo, y no hay interés en aprenderlo. No lo sé.
    Un beso.

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  11. Acabo de leer la entrada anterior y al ver esta me ha dado mucha pena por la monjita.
    Menos mal que esa magistral receta no se ha perdido con ella y a podido llegar a tus manos donde quedará bien guardada.

    Besos,

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  12. Que esta buena monjita cuide a todos los seguidores de este blog y les haga vivir momentos dulces.
    Ójala haya otra persona que siga su tradición en el convento.
    Una historia que no ha acabado con un final feliz pero la hna. Salvadora quería que tú tuvieras la receta :-)

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  13. NEREA gracias por tu visita y tu comentario. Esperemos que nos cuide a todos allá donde esté y bueno, seguro que si ella viera cómo tratamos su receta, estaría contenta. Ella ha salvado algo que segurísima estoy que hacía con mimo y con mucha dulzura.
    Un beso.

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