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Mostrando entradas de octubre 24, 2012

La malla negra y su camiseta blanca. Hora de membrillos

 Nos levantamos a las siete. El despertador es antipático a esas horas y nosotras, intentamos apurar al máximo. Al final, nos toca correr y las frases más usuales entre las siete y las ocho de la mañana son: ¡Venga que llegamos tarde! ¡Vamos hija! ¿No ves la hora que es? Y cosas por el estilo. Y es que ella es coqueta, se mira al espejo una y otra vez, se hace una cola, cambia de opinión, se deja el pelo suelto… Cuando llegamos al Instituto, son las ocho en punto y entonces, en el paso de peatones, paro el coche y ella baja mientras yo le deseo un buen día. Luego, me quedo mirándola hasta que se pierde por la puerta gris y repaso su vestimenta: efectivamente, la recuerdo bien, hoy: la malla negra y su camiseta blanca, hoy tiene gimnasia. Os preguntaréis por qué es tan importante para mí, repasar su vestimenta o quedarme con el dato de lo que lleva puesto. Tiene su historia.