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Mostrando las entradas etiquetadas como MIGUEL HERNÁNDEZ

Chatos de Orihuela

 Una vez más, os traigo una preparación típica y creo que exclusiva,   de la repostería monacal de Orihuela. Debe ser el segundo secreto mejor guardado de las monjas, después de las   pellas , porque durante años, no he logrado encontrar ni una sola referencia a su preparación, aunque sí, cientos de páginas que los nombran, como pasteles típicos de Orihuela. Hasta donde yo sé, sólo pueden conseguirse en el convento de las  Hermanas Dominicas de Orihuela  o en una confitería llamada  "El Ángel"  que es por antonomasia, la pastelería más tradicional de Orihuela. Ahora, de la receta, nada de nada. Ya sean cien o mil, las páginas que nombran la delicatessen que son los chatos, ni una sola en la Red, dice siquiera los ingredientes que llevan. Pero en honor a la verdad, sí tenía una receta en una pequeña lámina en mi poder, cuya procedencia os explicaré: Se trata ...

Guisado de conejo: Décima hernandiana.

                                                                                                                                                                       ...

Gachas, arrope y calabazate: Novena hernandiana.

                                                                                                                                     Un poeta de la tierra. “El silbo de afirmación en la aldea”, del que ya traje un fragmento en la entrada anterior, es un largo poema de Miguel Hernández que encuentro especialmente bello y con el que me ...

Camarrojas con sardinas: Octava hernandiana

Una receta en peligro de extinción Haciendo el hortelano, hoy en este solaz de regadío de mi huerto me quedo. No quiero más ciudad, que me reduce su visión, y su mundo me da miedo. El silbo de afirmación en la aldea (Fragmento) Miguel Hernández Las camarrojas son estas hojas que pueden verse en las fotografías y que no son otra cosa que una variedad de achicoria silvestre, amarga, cuyo nombre botánico es: Cichorium intybus . Dioscórides , en el capítulo 121 del libro II trata de esta planta, dividiéndola en dos variedades: la que según los griegos, se llamaría seris y que es la endivia, y la salvaje cuyo nombre latino sería intybus .   Aunque la planta es bastante común y existen variedades, tanto cultivadas como silvestres repartidas por todo el territorio, su uso como ingrediente en la cocina, se está perdiendo. Apenas en los hogares de los abuelos de la Vega Baja del Segura, camarrojas y lisones, así como otras hojas silvestres recolectadas de los bordes de los...

Tortas de calabaza: Séptima hernandiana

                                                                                                                                                                        ...

Arroz de los tres puñaos: Sexta hernandiana

                                                                                                                                                                       ...

Una casuela de magro: Quinta hernandiana

                                                                                                     Por una senda van los hortelanos, que es la sagrada hora del regreso, con la sangre injuriada por el peso de inviernos, primaveras y veranos. Vienen de los esfuerzos sobrehumanos y van a la canción y van al beso, y van dejando por el aire impreso un olor de herramientas y de manos. Miguel Hernández. El Rayo que no cesa. Fragmento. Los hortelanos, volviendo a casa a por el beso y la cena. ...

Tetas de monja: Cuarta hernandiana

                                                                                      A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero. Miguel Hernández. Elegía a Ramón Sijé (Fragmento). En una  serie  de recetas de Orihuela, no podía faltar el que es sin duda el postre más representativo de la famosa repostería monacal de mi pueblo. Y que nadie se ofenda por el nombre, que así es como se llaman y se les conoce en mi tierra, incluyendo a las pro...

Cucurrones: Tercera hernandiana

                                                                                                 TODO ERA AZUL (Fragmento) Todo era azul delante de aquellos ojos y era verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos. Porque el color hallaba su encarnación primera dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos. Miguel Hernández Entonces no había prisa. Se madrugaba, porque no había televisión o un ordenador con el que entretenerse hasta las tantas, en realidad en cuanto se hacía de noche, todo el mundo se ac...