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lunes, 28 de octubre de 2019

Bollitos de suero de leche


Son tan fáciles de hacer, tan ricos, tan blanditos, que no tenéis excusa. Si queréis hacer un dulce casero maravilloso, aquí lo tenéis.


En dos versiones: con queso y mermelada o con chocolate.


Os preguntaréis lo del suero y no tiene misterio. El suero es la parte líquida, acuosa que queda al coagular la leche.

Durante mucho tiempo, se consideraba un desecho en la fabricación de queso, pero eso ha cambiado. Ahora se sabe que es rico en proteínas, grasas y minerales, es decir, una buena fuente de nutrientes, así que ya no se desperdicia, sino que se utiliza de muy diversas formas.
Esta semana en la escuela, estuvimos haciendo queso fresco. En esta entrada podeis ver el proceso paso a paso https://saboresdeviena.blogspot.com/2010/09/panir-un-queso-fresco-casero.html 

Los alumnos hicieron sus preciosos quesos y nos sobró mucho suero.  La mayoría se lo llevaron para usarlo, pero algunos lo dejaron y por eso tenía yo suero disponible. De ahí tuve la idea de hacer estos bollitos y así también les puedo pasar a los alumnos la preparación para que usen su suero.


Bueno el suero es un líquido así de bonito


En cuanto a su obtención, hay varias formas:

La leche se puede coagular por acidificación, con limón por ejemplo y también con bacterias acidolácticas, presentes en el yogur.
Así es como nosotros hacemos nuestro queso fresco.

Otra forma que es la más utilizada en la industria,  es mediante enzimas, con cuajo animal, que se puede adquirir en farmacias, aunque mucho mejor, podemos obtener esas enzimas también de vegetales como la higuera o la alcachofa.

La cuestión es que simplemente tenemos que coagular un poco de leche para obtener por un lado la caseína o gel y por otro lado, el lactosuero.

Para la receta, si lo veis muy complicado o no tenéis más tiempo, podeis usar en su lugar por ejemplo, un yogur desnatado. Como veis, os lo pongo bien fácil.

Venga, vamos al lío:


Ingredientes:

350g. de harina de trigo y algo más para la mesa de trabajo
Una cucharadita de levadura Royal
100g. de mantequilla
100g. de azúcar

150g. de suero de leche (o un yogur natural)


Y así procedemos:


Colocamos la harina en un bol, junto con la levadura y el azúcar. Mezclamos bien.


Añadimos la mantequilla y vamos mezclándola, frotando con los dedos, hasta que conseguimos una especie de miga.



Hacemos un hueco en el centro y añadimos dentro el suero de leche


Removemos e integramos bien, formando una sola masa


Enharinamos la superficie de trabajo y volcamos en ella la masa, que será bastante suave, por eso conviene ayudarnos con una espátula.



Amasamos un poco y extendemos con ayuda de un rodillo, dejando un grosor a la lámina de unos dos centímetros más o menos.



Entonces con un cortapastas, vamos haciendo círculos y depositando en una bandeja de horno



Horneamos a 200 grados más o menos, durante diez o doce minutos, hasta que los veamos hechos.


Así salen del horno, un poco hinchados. Ahora vamos a preparar los dos rellenos, para hacer dos versiones.

Por un lado, hacemos trufado de chocolate, con los siguientes ingredientes:

250g. de chocolate
200g. de nata para montar


Hervimos la nata y la echamos sobre el chocolate troceado. Dejamos reposar unos minutos y removemos bien hasta tener una crema lisa y brillante.


Por otro lado, hacemos relleno de queso crema con:

200g. de queso crema
50g. de azúcar glass (o al gusto)


Mezclamos bien, probamos y ajustamos de azúcar a nuestro gusto


Ahora vamos a rellenar los bollitos. Podemos hacerlo simplemente con una cuchara, o como en este caso, cargando dos mangas: una con chocolate y otra con el queso


Abrimos los bollitos con cuidado y vamos rellenando y cerrando.




Los de relleno de queso, los completamos con una mermelada que nos guste. Yo les puse mermelada de fresa casera que tenía en la nevera.


El resto es coser y cantar. Si queremos embellecerlos un poco, le espolvoreamos azúcar glas y si nos sobra chocolate, decoramos con unas tiras por encima.


O sin nada


Los guardamos en la nevera hasta el momento de consumirlos y os aseguro que estarán deliciosos, un auténtico placer en la boca.


Sé que el dulce, está muy denostado últimamente, el azúcar demonizado. Ya nadie parece querer comerse  una buena torrija o un puñao de churros, qué se yo. Son las reglas que imponen las últimas tendencias dietéticas, pero como todo el mundo sabe, toda regla se acaba convirtiendo en un obstáculo.

Os deseo una semana feliz y tranquila, pero que si tiene sobresaltos, sean por algo que realmente merezca la pena.


Nos vemos pronto.


lunes, 24 de junio de 2019

Lentejas: De Roma a la Magdalena, los indios pijao y el atrapasueños de la vida.


Os contaba la última vez, que me ha dado por hacer atrapasueños, esa especie de  amuleto procedente de los indios ojibwa. No es que esté todo el día haciéndolos, pero es algo que me resulta relajante y creativo y me lleva a muchos pensamientos casi diría que mágicos.

Hubo un tiempo en que estaba convencida de que en mis venas había sangre de los indios norteamericanos. Adoraba todo lo que tenía que ver con estos nobles pueblos que fueron casi aniquilados. Ya de pequeñita cuando veía las clásicas películas de indios y vaqueros, cuando los indios eran muy, muy malos y los vaqueros muy, muy buenos, yo siempre iba con los indios, siempre quería que fueran ellos los que ganaran, aunque nunca lo conseguían.
También es cierto que no es la primera vez que pienso que debo tener antepasados de África, de los desiertos, de las llanuras.

Ya estaréis pensando que estoy un poco loca y eso que sólo os cuento un poquito, jajaja.

Australia, toda América latina, la India…Una isla sin nombre, una montaña en silencio, un bosque junto al lago… Siento que mi gente, es la gente que vive ahí, en todos esos lugares, en todo el mundo.

Por eso, cuando escucho hablar de los emigrantes, de los extranjeros, con ese desprecio, de los de aquí o los de allá, da igual, fronteras por medio, políticas fascistas por medio, pienso lo estúpido que me parece, la ceguera que significa, no darse cuenta que todo está unido y que es un error muy grande creer que la gangrena de un pie, no tiene nada que ver con una altiva mano o nuestra soberbia cabeza, que lo que nos sucede en una parte, no va con lo que sucede en otra, cuando todo está conectado, como lo está en un atrapasueños, su red, un hilo trenzado de aquí para allá, con vueltas y dibujos en filigrana, pero todo un mismo hilo, del cual, si tiras, acabas llegando al final.

Y supongo que me siento tejedora  cuando hago atrapasueños,  como cuando tejo historias que parecen no tener nada que ver entre sí,  cuando conecto unas lentejas de Roma, con un tajine africano que llegó un día en barco a la orilla del río Magdalena, en Colombia,  en donde unos valientes indios Pijao, lo adoptaron en su repertorio cerámico. Y de una cosa a otra, como veis, el tejido se va trenzando y formando un hermoso entramado que todo lo conecta.


Pero centremos la historia un poco por favor.


La gastronomía de Colombia hoy día, es el resultado de tres grandes culturas. A saber: la indoamericana, es decir, la cultura originaria de los indios nativos, la europea de los colonizadores y la africana, procedente de los esclavos africanos que los europeos, llevaron hasta allí. 

Esto es importante, porque la entrada de hoy va sobre un recipiente que es típicamente africano, el tajine, que sin embargo, me llega desde Colombia, desde La Chamba concretamente. Un recipiente hecho con una arcilla y unas técnicas ancestrales únicas, que enseguida os contaré.

La historia comenzó un jueves, cuando un alumno me trajo este precioso regalo.


El objeto en sí es tan bello, que de inmediato me enamoró. Es agradable acariciarlo, por sus formas, es agradable mirarlo, por su color intenso, sin estridencias y es agradable sentirlo, mucho más cuando conoces su historia. Y sé que parecerá exagerado, pero cocinar en él, es para mí todo un privilegio.

viernes, 17 de mayo de 2019

Con lo que tengo en casa: mucho más que una ensalada.



Si al mirar la ventana, ves sobre todo las rejas…




Es que te has acostumbrado a ver siempre desde dentro.
Pero no son las flores las cautivas


Sal fuera, amplía tu mirada.
Se mueven al viento 
Disfrutan del sol y de la lluvia 

Tienen vida.


Queridos amigos, qué ganas tenía de venir a compartir con vosotros. 

Antes de levantarme de la cama, me dije que de hoy no pasaba, porque la verdad, os echo mucho de menos.
Como no estaba planificado, no tenía ni elegida la receta, ni comprados los ingredientes. Entonces pensé: haré algo con lo que tengo en casa.

Con esa idea me levanté, recorriendo mentalmente la nevera y la despensa, para ver qué sería lo que tendría disponible. 

Pero soy de pensar, qué le vamos a hacer, y a medida que me levantaba, me retumbaba en la mente la frasecita: ¡Lo que tengo en casa…! ¡Lo que tengo en casa…!

Y es que lo que tengo en casa es mucho más que ingredientes.

sábado, 6 de abril de 2019

Próximos eventos




CURSO DE ARROCES



Días
4 de Mayo 2019 a partir de las 10 de la mañana
y
11 de Mayo 2019 a partir de las 10 de la mañana.

Aprenderás
Todos los secretos para hacer un buen arroz: 

Tipos de arroces
Caldos
Recipientes
Horno
Fuego
Paellas
Ingredientes aliados
Reconocer los signos
Etc....

Plazas limitadas. El curso incluye:  Ingredientes, comida, dossier recetario y diploma de asistencia.

Haremos: Arroz de carne al horno
Arroz de verduras en paella
Arroz  de marisco caldoso 
Arroz con leche

Además: muchísimas recetas en el dossier para que practiques en casa.

Y el día 1 de Junio 2019

CURSO DE APERITIVOS GOURMET

Reservas e inscripciones en: vienasabor@gmail.com

sábado, 19 de enero de 2019

Tajine de lentejas y calabaza




Esta mañana me he despertado con la idea: de hoy no pasa, hoy tengo que publicar algo en el blog. Y me he puesto a hojear algunos libros que tenía a mano a ver si me inspiraba.

¿Un bizcocho de desayuno? ¿Un plato tradicional de la tierra, de esos que tanto me gustan? ¿Un pan?...

Y así, de salto en salto, me encontré con esta receta árabe, con todas sus especias, con sus colores anaranjados, cálida, evocadora… Uauuuu!!! La boca se me ha hecho agua y esa es la receta que he elegido para compartir con todos vosotros.

Se trata de un tajine de lentejas y calabaza, una preparación que ha impregnado rápidamente mi cocina con aromas transportadores a tierras lejanas, a pueblos amables y diferentes.



Con este tajine humeante y con mucho cariño, os deseo un buen año, que sea de estreno en vivencias y nuevos sueños.

Veamos cómo se hace.

Ingredientes:


Medio kilo de calabaza (peso ya limpia)
250g. de lentejas pardinas
Dos tomates 
Una cebolla
Dos dientes de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Media cucharadita de comino
Media cucharadita de cúrcuma
Una cayena (opcional)
Una cucharadita de pimentón dulce
Una pizca de azúcar
Perejil picado 
Dos cucharadas de tomate concentrado
Una cucharadita de cilantro en grano, picado
Sal y pimienta

Y así procedemos:

Lavamos las lentejas y las ponemos en una olla, con un litro de agua más o menos, y las dejamos cocer durante 20 minutos aproximadamente. Cuando falten cinco minutos, le añadimos un poco de sal.


Mientras tanto, rallamos los tomates     


Pelamos, limpiamos y cortamos la calabaza en dados


Cortamos la cebolla y los ajos en brunoise


Y una vez hecha la mise en place de este modo, ponemos una cazuela al fuego, con un fondo de aceite y cuando está caliente, añadimos la cebolla.


Añadimos también los ajos y dejamos que vaya pochando todo, tranquilamente, a fuego bajo.


Cuando la cebolla transparenta, empezamos a añadir las especias: 

Primero el comino, la cúrcuma y una cayena.


Seguimos con el pimentón.


Enseguida añadimos el tomate rallado y el tomate concentrado, una pizca de azúcar y el perejil.


Salpimentamos al gusto y añadimos las lentejas ya cocidas y la calabaza, dando unas vueltas para integrar todo bien.





Dejamos cocer tapado, removiendo de vez en cuando para que no se nos pegue y así hasta que la calabaza está tierna.

Y ya lo tenemos, sólo nos falta pasarlo al tajine, que es ese recipiente que veis en las fotografías y a la mesa


Os aseguro que es un plato reconfortante, lleno de sabor y de aromas. Una maravilla para esta época del año.



Os animo a prepararlo y a cocinarlo con gusto, disfrutando cada paso, cada instante, como la vida misma. Juntos, por separado, de lejos y de cerca.

Tal y como os quiero.



Un abrazo