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lunes, 16 de septiembre de 2013

Postre de yogur, mermelada de melocotón y la magia del siete




Durante el curso de paellas del pasado Junio, les ofrecí a los alumnos un sencillo postre de yogur, que resultó ser toda una revelación. Les gustó tanto, que me pidieron, casi me exigieron, la receta. Dado que siempre les digo que yo no doy recetas, sino clases,  les prometí que este año, iniciaríamos con este postre. 

Sé que puede parecer una pedantería, pero os mostraré a modo de bienvenida y clase introductoria al curso, por qué no quiero dar recetas, sino clases.

El helado de yogur es una preparación muy fácil de hacer. Hay un montón de recetas y casi todas son estupendas. La que yo utilicé es la siguiente:

Hervimos un cuarto de litro de nata con 100 gramos de azúcar, dejamos enfriar, le añadimos dos yogures y metemos al congelador.

Ya está, ahí la tenéis.

Claro que ahora viene cuando vosotros me decís:

¡Ah no! Porque yo he probado helados de yogur y no saben igual; Sí, pero tú has puesto esa mermelada debajo y no es una mermelada normal, es otra cosa. No, no, la textura no es la de un helado corriente, hay algo más… Etc. etc.

¡Claro! Digo yo. ¿Veis? Vosotros lo que queréis no es la receta, lo que queréis es “La magia”.

Naturalmente que hay algo más y ese algo más es lo que aprendemos y vivenciamos en las clases y lo que hoy voy a intentar transmitir: es la magia.



La magia es la que marca la  diferencia y aparece cuando cuidamos los ingredientes, cuando los mimamos y los tratamos con máximo respeto, con máxima delicadeza.
Surge cuando nuestros comensales importan, cuando hay en cierta forma, un acto de amor en nuestro trabajo en la cocina. Aparece cuando no da igual esto que lo otro, cuando de entre un cesto lleno de patatas o limones o melocotones, elegimos uno y sólo uno, que es el que sirve en especial para esta comida. La magia es cuando no despreciamos ninguno de nuestros sentidos, cuando por la vista regalamos, cuando un papelito o una servilleta, despliegan la armonía… Todo eso es la magia.

 Este curso será ¡Mi séptimo año! y realmente el número siete, tiene una tradición mágica muy importante, de ahí que con esa tradición y mi concepción de la cocina, este curso se llame: “Todo magia”. Pero podéis entender la magia como lo humano, lo que no está determinado, lo que se huele y es cálido, lo que entraña cariño… Todo eso es lo que impregna cada clase y a lo que llamo magia.

Espero que el curso lo disfrutéis tanto como yo disfruto al prepararlo, al planificarlo, al imaginar vuestras reacciones ante esta o aquella receta, al pensar que aunque a Javi no le va mucho el pescado, con tal receta seguro que me lo gano, o que a Jose Juan, que le gustan los platos tradicionales, le encantará este guiso, o que Nati hará muchas veces estos bollitos o aquellos pasteles y que a Jose Antonio, que  le encanta la presentación y el detalle, le haremos diana con tal cosita que he preparado en este programa…

Mis queridos amigos y cocinillas, todo eso es magia y espero que un año más, la llevemos a cabo juntos.

Y ahora sí, comprendiendo que lo que sigue no es simplemente una receta, vamos a ver cómo se hace ese postre que tanto os gustó.

Ingredientes:

Un cuarto de litro de nata 35% materia grasa
Dos yogures hechos en casa
100 g. de azúcar



Como veis, de entrada hay una diferencia entre los yogures naturales hechos en casa y los comerciales. Por supuesto podéis usar los comerciales, buscad una buena marca, pero así es como yo hice mi postre.

Yo creo que casi todos tenemos una yogurtera en casa, porque hubo un tiempo en que estaban de moda. Pero si no la tenéis, es un aparatito muy simple que podemos comprar por muy poco dinero y os dará la opción de tener siempre en casa yogures de inmejorable calidad, hechos con la leche que más os guste.

Yo uso los yogures naturales para hacer queso, para postres y bizcochos, para salsas y para tomarlos en el desayuno o en la merienda.

La elaboración del helado de yogur es como expliqué tan simple como poner la nata a hervir junto con el azúcar, que también podéis regular a vuestro gusto. Yo puse 100 gramos.

Cuando hierve y el azúcar está totalmente disuelto, apagamos el fuego y dejamos enfriar.


Una vez fría la mezcla, le agregamos los dos yogures y removemos con delicadeza. Entonces, introducimos en el congelador mientras preparamos la mermelada.

Para la mermelada necesitamos:

Un kilo de melocotones (o de otra fruta que os guste)
600 g. de azúcar



Troceamos los melocotones y los ponemos en una cazuela junto con el azúcar.
  

 Dejamos el fuego moderado y vamos removiendo de vez en cuando, hasta que el melocotón está muy blandito y vamos triturando con cuchara de madera hasta que la mezcla empieza a tomar textura de mermelada.
  


La guía que yo sigo, es que cuando paso la cuchara de parte a parte de la cacerola y puedo ver el fondo durante unos segundos, entonces la mermelada está en su punto.

 Apagamos el fuego, reposamos unos minutos y enseguida envasamos, en botes esterilizados, que llenaremos hasta arriba, taparemos y colocaremos boca abajo para que se cree vacío.


 Con estas medidas os salen dos botes y medio, aproximadamente, botes de 250ml. Con esto tenemos para hacer el postre de yogur y todavía nos quedará una excelente mermelada para desayunar. Claro que esta mermelada no tiene nada que ver con la que venden, que generalmente es mucho más dulce y con menos sabor a fruta.

 Podéis hacer mermelada casi de cualquier cosa que os guste. Por ejemplo, yo ahora mismo tengo mermelada de higo, de cereza, de melocotón, de mango, de naranja y de ciruela, porque me gusta cuando es la temporada, conservar algunas frutas en mermelada. Se hacen en un momento y el único problema es que ya no te gustan más las mermeladas que venden en el súper.

 Y es que con un poquito de magia, hasta una simple mermelada marca la diferencia.

 Y ahora procedemos ya a montar el postre.

Seleccionamos los vasitos que nos gusten más. Todos iguales o cada uno de una forma, eso siempre a vuestro gusto.

 En esta ocasión he elegido varios formatos, para que podáis ver distintos modelos.

Y entonces echamos una o dos cucharadas de mermelada en el fondo.

 Y completamos con el preparado de yogur


Podéis ver el efecto en los distintos vasitos



 Por último, como el toque final, elegiremos unos bonitos papeles y los pondremos a modo de tapa en los vasitos.

 Yo he elegido papel vegetal con unas tiras de rafia para los vasos más grandes y cápsulas de magdalenas con un elástico o un lazo, para los vasitos pequeños.





 Y esto es todo. Los ponéis en el congelador hasta el momento de servir.

Os aseguro que son vasitos como mágicos, sobre todo si disfrutáis haciéndolo todo, eligiendo los detalles, cuidando cada cosa.
Esa magia, conservada en este postre, cuando lo ofrezcáis llegará a vuestros invitados.



El número siete como os decía, tiene un montón de significados en el mundo de la simbología, de entre todos ellos, elijo para nosotros una sentencia que se atribuye a Hipócrates, que dice así:
“El número siete, por sus virtudes escondidas, mantiene todas las cosas en el ser; dispensa vida y movimiento; influye hasta a los seres celestiales.”

 Espero que nuestro próximo curso, tenga algo de todo este maravilloso potencial. Lo que con mucha alegría compartiremos con los amigos y lectores de este blog.
Un abrazo


23 comentarios :

  1. Bueno un homemade auténtico, tiene que estar riquísimo, a la vista está. Felicidades por ese séptimo año de cursos, como pasa el tiempo ¿verdad?

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    1. Es verdad Carlos, cómo pasa el tiempo. Preparando el curso de este año lo pensaba, no tiene mucho sentido que sea séptimo curso, algunos empiezan este año, pero pensaba que era para recordatorio de mi misma, que ya son siete años con la escuela, así que aunque para algunos sea primero o segundo, para mi es mi séptimo curso.
      Gracias por tu visita. Un abrazo.

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  2. Me encantan tus vasitos, la mermelada casera es deliciosa y este postre es una delicia para disfrutarla..

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    1. Gracias Helena por tu comentario. La verdad es que es un postre muy sencillo pero está muy rico y no veas el éxito que tuvo en el curso.
      Un beso.

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  3. Viena, con tu toque de magia personal, lo del siete es lo de menos. Además, el siete puede tener connotaciones buenas (los siete sabios de Grecia) o malas (los siete pecados capitales), representar un destrozo (un "siete" en el calcetín) o la cumbre del bienestar (el séptimo cielo). En fin, tu séptimo año será buenísimo, sin duda, pero aunque hubiera sido el seis, tu postre de yogur estaría igual de maravilloso.

    Un beso

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    1. Querido Sorokin, nos quedaremos con la parte más amable del siete. Y muchas gracias por tu comentario, también muy amable.
      Un abrazo.

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  4. Me encantan los yogures hechos en casa... probaré tu receta, y el postre con el melocotón. Seguro que también será un éxito!!!
    Un beso.

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    1. Titaniii te gustará, estoy segura. Es un postre fácil y la verdad es que cada vez que lo hago, la gente se queda encantada con él. Además, como me gusta mucho el helado, lo suelo hacer durante todo el año.
      Gracias por tu visita y comentario.
      Un beso.

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  5. Viena querida, eso yo ya lo sabía, que tenías harta magia. Magia en tus manos trasformadoras y con mucha experiencia para trasmitir ese poder. Se puede advertir a simple vista, mirando este portento de blog.
    Me ha encantado la idea de los capacillos de papel para ponerles a las mermeladas. Y ya quiero un yogurth de esos para desayunar mañana. Uuuh.
    beso

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    1. Querida Carmen: muchas gracias por tu amable comentario. Me encanta verte por aquí, además tratándome tan bien, no es para menos.
      Un besote gordo y de colores para ti.

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  6. Anoto en mi libreta de "pendientes" para oficiar esta gollería, que buena pinta tiene, bueno como todo lo que sale de sus manos.
    Que pase buen día a pesar del gobierno.
    Saludos

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    1. Muchas gracias Maestro, por el comentario y por su visita. Siempre es un placer verle por aquí.
      Un abrazo

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  7. Uys, como me arrepiento de no poder entrar más en tu cocina, bueno en tu escuela. Echaba de menos tus textos y tu buen hacer.
    Millones de felicidades por esos 7 años y que sean 100 más.
    No se si lo creerás pero yo soy de los que no tienen yogurtera en casa. Jajaja. Acabo de acordarme de un compañero de piso de cuando estaba en la universidad que hacía su propio yogur, pero lo mejor es que sin yogurtera, se acostaba con el bote y lo dejaba bien pegadito a su cuerpo, bueno eso decía.
    un besazo enorme.

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    1. Ah querido Carolus, estoy queriendo escribirte hace tiempo para preguntarte por cómo va todo, con el bebé y demás.
      Quizás te tengas que plantear comprar esa yogurtera ya, aunque es cierto lo que decía tu amigo, se pueden hacer yogures sin ella, solo manteniendo un calorcito durante al menos 10 horas. Yo no he probado nunca, pero vamos, lo de la yogurtera es un invento relativamente reciente, y yogures se hacen hace años.
      Te mando también un besazo enorme y a ver si nos haces una visita. Sabes que por aquí, siempre serás bien recibido.
      Nos vemos.

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  8. Viena, que rico se ve ese postre! A mi me encanta el yogur casero y muy pronto preparare esta receta que sé nos va a gustar. Como siempre, la magia está en todo lo que nos compartes de tu cocina al igual que de tu bolígrafo - me encanta tu manera de escribir! Besos

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    1. Querida Prieta. Muchas gracias por tu visita y tu siempre encantador comentario. Tu si que eres una gran escritora. Por cierto ¿Para cuando tu próximo libro?
      Te mando un beso grandote con mucho cariño.

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  9. Ah, pero entiendo que quieran la magia, jajaja, pero si se ve tan delicioso y sencillo a la vez. Comparto tu concepto de magia ¿Has visto el documental "¿Cómo cocinar tu vida"? habla un poco de eso, me gusta pensar que esa magia es tan cotidiana como esa cesta con limones y patatas que mencionas.
    Abrazos y mucha suerte en este próximo curso.

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    1. Oh Claudia, no conozco ese documental y desde luego voy a buscarlo, porque me has despertado toda la curiosidad.
      Muchas gracias por tu comentario y por tu presencia siempre agradable en este blog.
      Un abrazo

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  10. Qué sencillo y qué rico Viena, yo este año me he encaprichado con una yogurtera, quiero probar a hacerme yogures con leche de almendras y de otros frutos secos, a ver si me pongo poco a poco con la cacharrería, que aún tengo cosas más gordas pendientes :-P
    Yo doy fe de que tus mermeladas son de chuparse los dedos, dos botes de la de mango casera casera me zampé. Por cierto, cuándo vienes a hacer el curso de Manu Jara? ;-) Un besazo y a ver si me pongo al día del mundo blogger que he estado muy apartada.

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    1. Querida Delikat: Yo también estoy digamos más espaciada con los temas del blog. Cuando el trabajo presencial aprieta, el virtual tiene que hacerse así, más tranquilo.
      Hay un librito estupendo que se llama: "Todas las leches vegetales" de María del Mar (creo que) Gómez, que es una maravilla para un montón de alternativas a la leche de origen animal. Te lo recomiendo.
      Del curso de Manu Jara no sé nada todavía, la última vez que entré en la web no había nada convocado, pero estoy muy interesada y en cuanto haya convocatoria, por ahí nos vemos.
      También puedes venir tu cuando quieras, sabes que estás invitada a mi ciudad y a mi casa y tenemos pendiente un caldero en la isla de Tabarca de los que hacen historia.
      Te mando un beso grande, grande. Te he echado de menos.

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    2. No sabes las ganas que tengo de ir a esa islita de Tabarca :-P Besotes amiga

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  11. Lo que pasa es que tu tienes alma pedagoga, cómo se nota que te la gozas preparando y dando las clases, sin duda, no es ni parecido a dar una receta. Felicidades por estos siete años de trabajo. También yo hago el yogurt en casa, voy a preparar tu versión del helado, yo lo hacía batiendo la nata. Besitos

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  12. Querida Pamela, muchas gracias por tu visita, siempre esperada y agradable. Seguro que tu versión de helado de yogurt está estupenda. Si pruebas esta ya nos cuentas qué te pareció. Los chicos se quedaron encantados.
    Muchos besos.

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