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lunes, 11 de agosto de 2014

Galletas de los deseos, Luna del perigeo y las Perseidas.


Esta noche estamos disfrutando de un hermoso fenómeno: la luna está más cercana que nunca a la Tierra y se alza esplendorosa, como gran señora de las mareas y los poemas.
Por si no fuera bastante, es también la noche de las Perseidas, esa lluvia de estrellas fugaces que cada año nos permite lanzar sueños y deseos al espacio.
Las Perseidas, conocidas también como lágrimas de San Lorenzo, van a estar un poquito eclipsadas por el brillo intenso de esta enorme luna, pero con un poco de suerte, seguro que alguna vamos a ver.
Mientras tanto y por si acaso, haremos galletas de la fortuna.

Estas pequeñas y delicadas galletas, son muy conocidas en Oriente, aunque aquí no tanto. Sin embargo son fáciles de hacer y están llenas de magia. Ideales para decir cosas bonitas con ellas.
Por ejemplo deciros, aparte de lo que a cada cual le salga en suerte, que os he echado de menos y que deseo que alcancéis,  esta noche y cualquier otra,  la estrella que más os guste o la que necesitéis.
¿Vamos?

Ingredientes:

Un huevo
15 g. de mantequilla
20 g. de azúcar glas


20 g. de harina de fuerza


Así se hacen:

En un bol, batimos la clara de huevo, sólo la clara, hasta que esté espumosa.



Agregamos el azúcar glas tamizado, para que no tengamos ni un solo grumo


Añadimos también la mantequilla fundida, y seguimos batiendo


Finalmente añadimos la harina, de nuevo tamizando y obtenemos una crema ligera y homogénea




Dejamos reposar durante 15 o 20 minutos, tiempo durante el cual, vamos a preparar unos papelitos de buenos deseos que luego irán dentro de las galletas.


Recortaremos pequeñas tiras de no más de un centímetro de ancho, por tres o cuatro de largo y escribiremos en las pequeñas etiquetas, aquellos deseos que queramos destinar a nuestros invitados o comensales.


Ya reposada la crema, vamos echando cucharadas suavemente sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Aquí podéis ser más o menos perfeccionistas, logrando círculos bonitos y perfectos o formas más irregulares, que es lo que yo he hecho



Introducimos la bandeja en el horno, a fuego moderado,  unos 170/180 grados y esperamos a que las galletas, empiecen a dorarse en las orillas, momento en el cual, con rapidez, haremos lo siguiente:

Pondremos un papelito sobre la galleta y con una espátula, doblaremos rápidamente la galleta, dejando el papel encerrado  dentro de la misma.




Una vez doblada la galleta, que es fácil en caliente pero imposible si se enfrían, la colocamos sobre el borde de un bol, por ejemplo, para cerrarla ligeramente y darle la forma típica que tienen estas galletas de la fortuna.


Tan pronto como se enfríen, ya no será posible moldearlas de ninguna forma.


Así quedan una vez terminadas, con formas caprichosas, como imitando una suave tela. 
Tenéis que disculpar la mala calidad de las fotografías, pero la cámara me ha estado dando problemas esta noche. 


La receta la he obtenido de un libro muy bonito llamado: “Prueba esto y cásate conmigo”


No espero que nadie que pruebe esto se case conmigo, noooo


Sólo espero una sonrisa y que disfrute con el delicado sabor que tienen.


Y a propósito de sonrisas, por supuesto he abierto enseguida mi galleta de la fortuna y esto es lo que me cayó en suerte


No es un mal deseo para la vida. Reiré, no lo dudéis.

Nos vemos pronto. Un abrazo.

6 comentarios :

  1. Da gusto volverla a ver por su blog. Sencilla receta, como siempre bien explicada y de buenos resultados.
    Que pase una buena semana.
    Saludos

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    1. Muchas gracias Apicius por su visita, también para mi es una alegría volver y encontrarme de nuevo por aquí con los amigos.
      Buena semana, desde luego.

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  2. Ciertamente, como dice Apicius, da gusto volver a verte por tu blog. Te echábamos de menos tus fans.
    Me alegro mucho que en Alicante hayáis podido ver la superluna. Por aquí, estuvo todo el día nublado. Cuando, como por arte de magia se despejaron las nubes de un solo plumazo, la ví, pero ya estaba muy alta. Sin embargo, yo estaba al borde de un cementerio (sí, no te extrañes, es un cementerio desacralizado que ahora es un parque público, pero las tumbas siguen en su sitio. Te paseas sobre los muertos). La ví detrás de la cruz de una tumba entre dos nubes negras. Todavía estoy impresionado.
    De las perseidas ni rastro, porque el cielo se volvió a cubrir.
    Y los "cookies" de la fortuna, pues muy facilitos, salvo lo de doblar las galletas. Pero lo voy a intentar, de verdad.
    Abrazotes

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    1. Jajaja Sorokin, siempre me dices lo mismo, lo voy a intentar, pero luego no hay quien te saque de las langostas y los bogavantes y las ostras jajaja.
      Aquí disfrutamos de la luna perfectamente, ya desde el sábado, se veía impresionante, yo estuve en la playa hasta bien entrada la madrugada y era una gozada. Y ayer todavía se veía mejor, porque el sábado había una especie de neblina muy fina que incordiaba un poco, pero ayer, uf, estaba majestuosa.
      Me ha molado mucho eso del cementerio ¿Me llevarás cuando vaya a Bruselas? Eso tiene que ser bonito, seguro.
      Bueno, gracias por tu comentario y tu visita, siempre un placer.
      Un abrazo

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  3. Me alegro de volverte a ver por estos lares. la verdad es que con estos calores insoportables es una auténtica heroicidad. Bravo por las galletitas.Muac

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  4. Mi queridísima Sol, efectivamente, con estos calores, cuesta bastante sentarse en un despacho, pero la verdad es que yo también echaba de menos esta ventanita hacia los amigos. Tengo que escribirte largo y ya sabes que tenemos pendientes algunas cosillas por hacer. Tengo ganas de verte.
    Un beso enorme.

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