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lunes, 16 de febrero de 2015

Sopas de pan y ajo


La cocina antigua me gusta mucho y colecciono bastantes libros de recetas tradicionales de los pueblos de la provincia de Alicante sobre todo.
Al cabo de un tiempo de leer y leer muchas de estas recetas, te vas dando cuenta de cómo la comida, es un reflejo fiel de un momento social y aprendes a conocer ese momento.
Medio siglo atrás tan solo, las recetas tenían la contundencia de las carnes y los embutidos grasos, de las zonas de montaña, idóneas para hacer frente al frío y las duras jornadas que se hacían en el pasado, o eran múltiples los calderos hechos en los pueblos costeros, con pescados y otros productos del mar, productos que en otro tiempo fueron baratos, aunque hoy, se hayan convertido en lujo gourmet.


Pero entre una y otra clase de estos platos tradicionales, hay un sinfín de recetas sobrias, recetas cuyo arte era engañar al paladar y al estómago, haciéndole creer que comía carne o pescado, cuando comía hierbas, harinas o pan. Y lo mejor de todo, es que lo hacían literalmente,  con “mucho gusto”.


Este plato, no sé si elevarlo al rango de receta o es simplemente un ingenio. Lo he sacado de un  libro que me ha regalado Juanmi, un alumno querido de los martes. Al buscarlo en Internet, he visto que nuestro amigo Sebastián Damunt lo había reseñado. Es un libro de recetas tradicionales del pueblo de la Vila, todas inmejorables. Esta, me llamó especialmente la atención, por el parco contenido de sus ingredientes y porque ahí, en ese contexto de un pueblo, en un tiempo y un lugar, diga lo que yo diga, tiene con mérito ese rango de receta.   
Mirar si no es así.


Ingredientes:


Unas rebanadas de pan de barra de días anteriores.
Una cabeza de ajos
Aceite  y sal

Y así se hace:

Ponemos las rebanadas de pan en una perola de barro, cubriendo el fondo, sin superponer las rebanadas.

Con un vaso de agua y salpicando con la mano, vamos mojando el pan, poco a poco y de manera uniforme.


Luego, pelamos los ajos y ponemos los dientes, chafados, sobre las rebanadas de pan. Salamos y dejamos reposar un buen rato, para que el pan absorba toda la humedad.


Entonces echamos un chorro de aceite sobre las rebanadas e introducimos en el horno a fuego medio, dejándolas hasta que se vean doradas y crujientes.



Como veis, el aspecto es inmejorable y el sabor, estupendo. Cabe preguntarse por qué a este plato se le llamaba sopa, cuando no tiene nada de caldo.
Al principio pensé que podría tratarse de un error del libro, pero la verdad es que la receta viene con una fotografía incluida y efectivamente, es una preparación en seco.  

Yo imagino que una vez hecho el pan, se le agregaría algún caldo o incluso, agua caliente para hacer así, las sopas.


Por lo pronto, aquí nos lo hemos comido así, tal como lo veis. Pura austeridad, pero muy bueno. 


Quizás el mundo desarrollado tenga que volver a ser un poco austero. Quizás tenga que cuestionar toda su tecnología y regresar al medio rural, rescatar paisajes, sanear los ríos, recuperar las tierras y sus cultivos.
Quizás también entonces, podamos vivir en un mundo menos dividido.  


Un abrazo

18 comentarios :

  1. Super interesante y super apetecible. Gracias por compartir esta sencilla receta, no la conocíamos!

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    1. Gracias a ti por venir y dejar tu comentario Carlos.
      Un abrazo

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  2. Cuando vi el titulo crei que seria alguna sopa Zamorana que se llaman asi sopas de ajos, pero esta entrada aparte que no dudo de que estara buenisima, ya que el pan frito solo ya es una ricura, si es en el horno aun mejor, pero hace pensar en lo tremendo de la diferencia social que hay hoy dia, nos desmadramos por cualquien cosa y gastamos sin ton ni son, estas cosas dan que pensar, y nos ponen en su sitio, un beso preciosa

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    1. Querida Mamen, estoy de acuerdo contigo, en solo unos años, ha habido un cambio social tremendo, el consumismo (que no es lo mismo que el consumo) se ha hecho dominante de buena parte de nuestras sociedades y ha generado una división que va del despilfarro de algunos, a la pura necesidad de los otros.
      En algún momento esto cambiará, o suavemente o de golpe, porque la sociedad del despilfarro es un coche circulando a 300 por hora sin frenos y da un poco lo mismo incluso, quien conduzca ese coche, es una cuestión de tiempo.
      En algún momento hay que volver a dar valor a las cosas y sobre todo, a las personas.
      Gracias por tu comentario. Siempre es una alegría verte por aquí.
      Un abrazo

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  3. Pues me has pillado buscando la sopa, efectivamente. Pero estoy segura de que no la necesita, así de sobrio y de sencillo debe ser una maravilla.

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    1. Gracias Ana por tu visita. Como imaginaba y como ahora nos ha confirmado Apicius, en el siguiente comentario, estas sopas se montaban en el plato seguramente. Se pondría el pan y luego se añadiría agua caliente o algún tipo de caldo. Eran tiempos de pocas florituras, pero a juzgar por los sabores que nos han dejado, buen paladar sí tenían.
      Un abrazo

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  4. Buenos días Viena. Usted siempre sorprende con sus comentarios y el buen hacer en la cocina
    Muy interesantes estas sopas "Secas" y sobre todo los comentarios.
    La verdad que lo que indica que tal vez mojasen el pan con caldo era practica común en la Edad Media y por estos lares, en el pasado, también como se puede ver en esta entrada http://la-cocina-paso-a-paso.blogspot.com.es/2008/03/cocido-vitoriano-la-antigua-usanza.html hacia el final, unas sopas que se rematan en la mesa con caldo herviente añadido al pan tostado y otras cosillas.
    Su entrada me ha dado la idea de prepararme unas sopas de ajo más o menos como las de esta entrada http://la-cocina-paso-a-paso.blogspot.com.es/2007/03/sopas-secas-de-ajo-con-chorizo-y-huevo.html
    Que pase un buen día a pesar del gobierno. Saludos

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    1. Es lo que imaginaba Apicius, que se echaría algún tipo de caldo o incluso agua al plato para obtener la sopa. Me ha gustado mucho repasar su post sobre el cocido vitoriano, una entrada espectacular la suya para un plato igualmente espectacular.
      Gracias por su visita y su aportación interesante.
      Buena semana

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  5. Que rica Viena. Muy interesante esta otra forma de elaborar la "sopa de ajo". Soy un enamorado incondicional de este plato tan humilde, y que difícil resulta su preparación a pesar de su enorme sencillez.

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    1. Pues mira Oteador que hace tiempo que quiero publicar la sopa de ajo tal y como yo la hago hace años y luego se me olvida traerla al blog. Voy a tomar nota y la publicaré no muy tarde, a ver si es como la haces tu o diferente, porque hay mil formas de hacerlas.
      No sé si es difícil o no, pero vamos, en general, los platos cuanto más sencillos son más difícil es que salgan bien, eso mis alumnos se lo saben de memoria de tanto que lo repito. Pocos pasos fáciles en una receta, es una probabilidad grande de que salga mal. Entre muchos pasos, ni se nota un pequeño error.
      A ver si esta vez me acuerdo y traigo esa receta pronto.
      Mientras tanto, nos vamos viendo por aquí y por allá.
      Gracias por tu visita, siempre es un placer.
      Un abrazo

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  6. Los griegos tenía un ser mitológico llamado Jano, un ser antropomorfo que tenía una segunda cara en la nuca (de allí lo de bifronte). Algunos le adjudicaban la capacidad de mirar el futuro y el pasado a la vez. Tu esperanzada conclusión, tu mirada de Jano, Viena, es tan nutritiva como rescatar esta vieja receta.

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    1. Muchas gracias Mario por tus palabras y por tu aporte respecto a Jano. Yo creo que si abandonamos la idea de que somos el centro de nada y nos percibimos como eslabón del todo, la mirada de Jano queda implícita y pasado y futuro es sólo una variación de perspectiva.
      Un placer tenerte por aquí.
      Un abrazo

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  7. Fascinante. Supongo, de todas formas, que el resultado depende mucho de qué pan y qué ajo utilizas. El aceite ya lo doy por sentado. Hasta ahora las únicas sopas "secas" (o semi-secas) que conocía son las de C'al Dimoni, en Mallorca que, eso sí, llevan también verduras además del pan y el ajo. De todas maneras, tu sopa, al precio que está por aquí el buen ajo morado (morado de verdad, no esos ajos blancos insípidos que envuelven en una malla morada) si a eso le sumas un buen aceite de oliva de Baena, no te digo, pero empieza a ser un lujo. Pero es tan facilito, tan facilito, que hasta a un tarugo como yo le va a salir bien.
    Un abrazo

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    1. Esta vez sí te creo Sorokin, seguro que haces las sopas, porque no tienen misterio eh?
      Y sí, como es tan poquita cosa, cada cosa tiene un gran valor: los ajos buenos, el aceite inmejorable y el pan, bueno ahí no me esmeré demasiado, puse el pan que tenía de uno o dos días atrás, pero claro que se puede matizar con panes muy buenos.
      No conozco las sopas que comentas de Mallorca, pero es bien curioso que queden reductos que estas recetas tan antiguas en las que las sopas eran secas.
      Gracias por tu visita y un abrazo

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  8. Pues a mi me parecen de lujo! y muy originales, así que tomo nota.

    Besitosss.

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    1. Hola Golonsegus. A mi me parecieron así, por eso las traje al blog, porque es una receta original que luego, cuando ahondas en la época, te das cuenta que entonces, más que original era lógica, porque no había mucho más para dar de comer.
      Gracias por tu comentario.
      Un besito

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  9. Me encantó, y claro que lo pienso hacer para acompañar sopas o cremas, combinan perfectamente...
    un besito amiga :)

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    1. Gracias Gaby por tu visita y comentario. Un brazo.

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