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viernes, 3 de abril de 2015

Plato ligero: cuando ligero era otra cosa.



Si hace ochenta años hubiéramos leído el nombre de esta receta: “Plato ligero”, es posible que no nos hubiera venido a la mente, como ahora lo hace, un plato de pocas calorías, sino que más bien, podría referirse a lo liviano de su textura, incluso a lo rápido de su elaboración, pero no a un tema de calorías.

Esto es lo primero que quería advertir, porque claro hoy, ligero, tiene toda esa connotación de lo light y bueno, nada más lejos de la realidad, pues aquí donde lo veis, este monte azucarado, precioso y apetitoso, lleva su buen recuento calórico.

Aparte de eso, presentaros un dulce tradicional de la Vega Baja, en concreto de los pueblos de Albatera, Cox y Callosa de Segura, que he de confesaros, yo no conocía hasta hace muy poco, cuando consultando un antiguo libro de gastronomía de la zona, me encontré con esta maravilla.



La receta no es que estuviera muy bien explicada, así que me tocó investigar un poco más, encontrando que es muy poca la información que hay respecto a este dulce, apenas una reseña en un periódico de la zona, sin receta. Luego, una serie de notas sueltas, en donde se confunde este plato con las tetas de monja o pasteles de gloria, típicos de Orihuela y que yo publiqué en el blog. Cuando veáis esta receta del plato ligero y comparéis con aquélla, os daréis cuenta que no tienen nada que ver, sólo su aspecto podría parecerse algo, pero no es la misma preparación, en absoluto.

Al final, como casi siempre hacemos los cocineros, buscándome un poco la vida, he hecho la versión que he intuido era la más parecida a la original antigua, o al menos, a la mayoría de los originales de las casas de estos pueblos, pues me consta, que al final, en cada sitio, se tiene la propia tradición.



Para mí, esta receta tiene todos los puntos para ser una preparación de esas que yo adoro: por un lado es una receta muy antigua; es además, tradicional de mi tierra, la Vega Baja y por si todo esto fuera poco, es una receta que se hace con mona de Pascua, luego ideal para reciclar esas monas que después de la Pascua nos quedan por ahí.

Ojo que en rigor, este dulce era en estos pueblos citados, típico de los lunes de Pascua, o sea, que no era una receta de reciclaje, sino con identidad propia, soy yo la que digo que puede ser ideal para utilizar las monas que sobran tras la Pascua.


La receta de las monas ya la publiqué en el blog, no sé si el año pasado o el anterior, podéis verla pinchando aquí así que este año, siguiendo con las tradiciones, veamos cómo se hace este “Plato ligero”.

Ingredientes:




Una mona de Pascua
Cuatro huevos 
Una pizca de canela 
Una copa de licor moscatel o al gusto 
250g. de azúcar (100g. para el almíbar y el resto para el merengue) 
Azúcar glas para decorar 

Así se hace: 

Primero prepararemos un almíbar con 100g. de azúcar y un vaso (200ml.) de agua. Mezclamos, dejamos cocer de tres a cinco minutos, dejamos entibiar y añadimos una copita de licor a nuestro gusto. 

Yo he añadido un moscatel que tenía por casa.



A continuación, cortamos la mona en rodajas y la volvemos a montar en su forma de pirámide.


Ahora separamos las claras de las yemas y batimos las yemas con una cucharada de azúcar.




Por su parte, las claras las batimos a punto de nieve. Cuando están montadas y prácticamente haciendo picos, añadimos el resto del azúcar en lluvia y seguimos batiendo durante al menos 5 ó 10 minutos más, haciendo un merengue de buena consistencia.


Y procedemos al montaje del dulce:

Primero bañamos por capas las láminas de mona y recolocamos dándole su forma original.






Una vez bien bañada, que quede muy mojadita, echamos por encima la yema de huevo. No la echamos toda, sino una buena capa, el resto de yema la mezclamos con cuidado con el merengue.



Finalmente, cubrimos toda la mona con el merengue, cuidando que tape por todas partes.




Antes de introducir en horno, a fuego medio, espolvoreamos con canela molida a nuestro gusto


Y listo. Estará en el horno alrededor de 15 ó 20 minutos, hasta que veamos que el merengue está ligeramente dorado. 

Procuraremos no cambiar bruscamente de temperatura el pastel, dejándolo en el horno apagado ya, unos minutos, antes de sacarlo y depositarlo en el plato definitivo.


El último toque podemos dárselo, espolvoreando la superficie con azúcar glass.


Espero que lo probéis, porque degustar a conciencia sabores tradicionales, es prácticamente como visitar un monumento histórico. En ellos se encuentra una especie de memoria acumulada, algo que nos acerca a esa idea de que somos sólo un eslabón en un instante dado.



Nunca me canso de decirlo: la cocina tradicional es un valor cultural histórico, digno de ser preservado.

Feliz Pascua amigos.


15 comentarios :

  1. Gracias por enseñarnos la receta. Me ha gustado mucho y estoy de acuerdo contigo en cuanto a la cocina tradicional. Tenemos que evitar que se pierda. Tiene que estar muy rica además. Saludos.

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    1. Gracias Princesa por tu comentario y visita. Me alegra saber que más gente está por la labor de rescatar recetas tradicionales.
      Un abrazo

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  2. Pues sí, era otra cosa jajajaj Muy rico guapa.

    besos

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    1. Gracias asj. Que pases una buena semana.

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  3. Muy interesante esta preparación, el único inconveniente que le veo, que los no práctico en el proceso de ejecución de merengues, tal vez se les "desinfle" cuando lo saquen del horno, a pesar de las instrucciones que da. ¡Que interesantes son las recetas del pasado!. Que pase un buen día. Saludos

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    1. Buenos días Apicius. El merengue tiene poco misterio, aparte de batir y batir sin cansarse antes de tiempo, pero sí, es la única técnica de la receta y espero que a quien interese, le salga bien.
      Las recetas tradicionales son realmente interesantes, suelen decir mucho del lugar en donde se originan y de la época en la que se disfrutaron.
      Creo que es un patrimonio cultural que hay que preservar.
      Que pase una buena semana y gracias por su visita y comentario.

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  4. Me ha encantado
    Te animo a echar un vistazo a mi post verás algunas ideas realmente interesantes, que creo te pueden inspirar. Deseo que pases un buen rato y espero que te guste y si es así y no eres seguidora espero que te hagas, gracias por visitarme. Elracodeldetall.blogspot.com

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    1. Muy interesante Julia, claro que iré cuando tenga un ratito.
      Saludos

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  5. ¡Ah, las monas de Pascua! Qué recuerdos de mi primera infancia en Alicante, cuando iba con mis padres al castillo de San Fernando a comérnoslas. Luego, en Santander todo eso se perdió. Nunca las volví a encontrar, hasta la Pascua en Bélgica. No hacen monas, pero hacen unos bollos que llaman "nidos", con forma de mona y con un huevo cocido encima: o sea, una mona. Ja ja Europa tiene mucha cultura común pese a quien pese.
    Besos

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    1. Me doy cuenta que te había hecho un comentario muy parecido cuando publicaste la receta de la mona de pascua. Bueno, por lo menos eso quiere decir que mis recuerdos no son falsos, porque la verdad es que estamos todos un poco carcomidos por recuerdos que no lo son, o de cosas que hemos leído o visto y pensamos que nos han pasado a nosotros.

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    2. Jajaja Sorokin, yo recordaba aquel comentario, no al pie de la letra pero sí lo suficiente como para reconocerlo en este nuevo comentario tuyo. Tienes razón, con eso de que estamos un poco carcomidos con un poco de lío mental sobre lo que fueron recuerdos, deseos o simplemente pensamientos que se nos han acoplado con los años.
      No te preocupes, lo importante es que comías la mona, seguro que si, yo también tengo recuerdos de ese tiempo de niña con mis padres, mis primos y la comida campestre con la pascua mona y aquel huevo que te rompían en la cabeza.
      Gracias por venir a visitarme y un abrazo

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  6. Huy sí, super ligero, ligero, ligero, tanto que floto si lo como. Uff, ¿dónde quedaron esos tiempos en que uno comía azúcar, grasa, lácteos y no se estaba atormentando tanto? Ay dios, qué cosa tan buena y pecaminosa, uff y más uff.
    Tengo problemas, definitivamente.
    Te abrazo con cariño.

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    1. Carmen, Jajaja, es verdad, yo también me pregunto por aquellos tiempos en que los dulces no se sabía si tenían o no calorías, jajaja. Este postre con ese curioso nombre de "Plato ligero", es una prueba de ello. Creo que se referían a que el merengue resulta liviano en la boca, o que se hacía en un momento, no lo sé, pero lo que si sé es que está muy, muy rico y que al hacerlo, ha volado mi imaginación para el uso de las monas, imaginé con un trufado por dentro, o una crema pastelera... En fin, solo piensa una en deleitarse el paladar, aunque luego llore ante el espejo.
      Gracias amiguita por venir por aquí.
      Un beso grandisimo.

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  7. Yo le rallo avellana por encima con la canela y pongo yema entre capas de mona o crema pastelera

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    1. Vaya Carmen, se me ha hecho la boca agua pensando en la avellana ralladita por encima y ufff, la crema pastelera, qué buena versión. Tendré que probar sin duda, ahora que viene de nuevo el tiempo de monas.
      Gracias por tu comentario y tu aportación. Un abrazo.

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