martes, 15 de septiembre de 2015

Hojaldre de higos frescos. Apurando la cosecha


Es curioso lo que pasa cuando vas a coger higos a la higuera, al menos a mí me pasa y es que a primera vista, veo unos cuantos en su punto, los voy recolectando, dando la vuelta a la higuera,  hasta que ya no veo ninguno más.

Llega un punto en que aunque diera siete vueltas más, ya no veo ninguno, pero entonces cambio de perspectiva y me meto debajo de la copa de la higuera, junto al tronco y ¡Anda! Hay otro puñado de higos maduros que no había visto.


Las hojas seguramente camuflan perfectamente los frutos, así que desde esta otra perspectiva, vuelvo a hacer otra recolección.

Entonces, creo que ya los he visto todos, pero todavía me queda la sorpresa de mirar desde la distancia, salir al huerto y mirar desde unos metros más allá. Y sí, lo habéis adivinado, vuelvo a ver otros cuantos higos.

¿Será como la vida misma verdad? Medito.


El día está precioso, algo nublado y apacible.  La temperatura de veintitantos es perfecta, el verano alarga su mano hacia el otoño. Es mi época preferida.
La cocina en estas fechas parece acogerme hasta el abrazo, disfruto haciendo cosas, sobre todo si son de este tiempo, de aquí y ahora.

Si podéis, apurar  los higos de este año, nunca más volverán a estar tan en hora punta.

Y bueno, vamos a ver cómo se hace este pastel de hojaldre que se hace en poco más de media hora.  Tan fácil como rico y sobre todo, acorde a este día nublado.


Ingredientes:

Un paquete de pasta de hojaldre
Un kilo de higos recién recolectados
30g. de pan rallado
Un huevo
50g. de azúcar moreno
Un chorrito de un vino que os guste, en mi caso, un herbero.

Media cucharadita de canela molida


Empezamos pelando los higos y cortándolos en cuatro trozos. Los colocamos en una sartén o cacerola y le añadimos el azúcar, la canela y el vino.



Como os decía, he utilizado una copita de herbero, que es una bebida genuina de estas tierras alicantinas. 

Se hace mediante la maceración en anís de hierbas aromáticas y medicinales de la sierra de Mariola. 

Según las recetas tradicionales, se han de utilizar al menos cuatro hierbas, de entre algunas de estas: manzanilla, poleo, hierbaluisa, salvia, menta, rabo de gato, hinojo, melisa, ajedrea, anís, tomillo, cantueso… En fin, la sierra de Mariola es famosa por la cantidad de hierbas que tiene, así que es un licor totalmente autóctono. 

Pues bien, una vez tenemos los higos con el vino, la canela y el azúcar, lo ponemos a fuego fuerte durante cinco minutos. No los tengáis cociendo más tiempo o se os harán enseguida mermelada. Con cinco minutos es suficiente. Entonces dejamos enfriar.


Mientras tanto, extendemos la lámina de masa de hojaldre y la estiramos apenas un poquito para poder obtener dos rectángulos de aproximadamente 30x12


Colocamos en una bandeja de horno una de estas láminas, sobre papel vegetal que habremos humedecido previamente.


Y espolvoreamos con el pan rallado, dejando libre un dedito por las orillas.



Esa orilla, la pintamos con el huevo batido. Esto facilitará que se pegue a la parte de arriba cuando la pongamos.



La otra lámina que irá arriba, la doblamos en dos a lo largo y con un cuchillo afilado, le hacemos cortes sin llegar al borde, de esta forma que veis en la fotografía.



Una vez que los higos están fríos, repartimos con cuidado sobre la primera lámina, dejando de nuevo los bordes para poder cerrar luego.

Si os sobra  un poco de relleno, lo podéis guardar en un tarro y tomarlo como una compota.



Colocar la lámina cortada encima y presionar con los dedos para sellar los bordes


Pintamos de huevo toda la superficie e introducimos en el horno a 200 grados más o menos, hasta que veamos que el hojaldre queda dorado.

Para darle brillo, si queréis podéis sacarlo del horno, espolvorearlo con azúcar glas y volver a introducir en el horno para que caramelice.

Y ya está, veréis que es súper fácil y riquísimo.



Cuidado que no os queméis porque los higos estarán muy calientes cuando salen del horno.


Si tenéis la oportunidad, id a coger higos a donde sea, incluso al supermercado. Pero sea donde sea, ya sabéis, no perdáis la perspectiva.


Un abrazo.

16 comentarios :

  1. Ummm... Estoy salivando sólo con ver las fotos. Me ha encantado la introducción. Es verdad, el árbol, cualquier árbol, invita a caminar en círculo en torno a él. Eso me ha recordado un poema de Jesús Lizano, "Las personas curvas". Con tu permiso reproduzco un fragmento del mismo.

    A mí me gustan las personas curvas,
    las ideas curvas,
    los caminos curvos,
    porque el mundo es curvo
    y la tierra es curva
    y el movimiento es curvo;
    y me gustan las curvas
    y los pechos curvos
    y los culos curvos,
    los sentimientos curvos;
    la ebriedad: es curva;
    las palabras curvas:
    el amor es curvo;
    ¡¡el vientre es curvo!!;
    lo diverso es curvo.

    Tengo una buena amiga que tiene higueras y de vez en cuando me obsequia con una cesta repleta de higos. Voy a ver si se apunta a elaborar esta receta, se trabaja mejor en equipo.

    Salud y buen provecho a todas/os.

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    1. Querida Loam, conocía ese hermoso poema y me ha dado mucho gusto recordarlo.
      No te pierdas la oportunidad de hacer con tu amiga esta receta, será enriquecedor por muchas razones, los higos en hora punta, mujeres entre cacharros de cocina, como antaño y una receta riquísima, así que anímate y luego me cuentas.
      Te mando un beso y como siempre, gracias por venir a visitarme.

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  2. Pues sí que has aprovechado bien la temporada ehh jejeje qué pinta!

    besazos

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    1. Asj muchas gracias por tu visita y comentario. Aprovecho hasta el último higo ya lo creo, que luego cuando no quedan, no hay más remedio que esperar todo un año.
      Un abrazo

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  3. Oh, Viena, has hecho volar mi imaginación, considero al higo como la más excelsa de las frutas (aparte de los mangos de mi tierra natal). Qué sencilla ya apetecible, la gran diferencia lo hace, que son frutos de tu higuera. Qué maravilla.

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    1. Claudia muchas gracias por tu comentario. Los higos en su punto de maduración son un manjar, es cierto, no me extraña que desde la antigüedad hayan formado parte de mil leyendas mágicas y se les haya dado poderes de todo tipo, por supuesto como frutos afrodisiacos también.
      Es una receta sencilla, es verdad y el resultado merece la pena.
      Un abrazo

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  4. Ha de estar delicioso.Quiero hacerla en casa, y me he de dar prisa por que se acabará la temporada!
    Feliz Miercoles

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    1. Feliz miércoles Lucía, también para ti. Si la haces verás que fácil y que rica resulta y como dices, pronto o se acaban hasta el año que viene.
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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  5. No hay nada como cambiar de perspectiva para ver más y mejor. Así es profe.Contigo pasa lo mísmo te mire por donde te mire, me gusta más. Mil gracias por esta estupenda receta y tan bien explicada. Es imposible resistirse a hacerla y leerte.

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    1. Jajaja querida Rosa, no sabes cuanto te echo de menos, mis vegetas. Este año tengo también un grupo vegeta los jueves, ay que recuerdos más buenos y qué bien lo pasamos.
      Te mando un beso muy grande muy grande y si ves a las chicas, dales otro de mi parte.

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  6. Buenos días: Con lo que me gustan los higos, me prepararé este postre. Voy a estar unos días sin poder hacer fotos ya que la maquina tiene una pequeña avería y la mando mañana a Canon para que me la reparen, así que lo que publique sobre todo menús, serán los que tengo en linea para ir publicarlos día a día.
    Que pase un buen fin de semana.
    Saludos

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    1. Buenas tardes Apicius y gracias por su visita y comentario. Siempre andamos con líos con la tecnología verdad? Y sin cámara, la verdad es que ya no podemos publicar. Espero que se arregle pronto.
      Buena semana también para usted.

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    1. Oteador, la tentación es multifacética, jajaja, es creativa, es facilona, es bruja, es deliciosa... Y profunda, profunda como un sueño en el que da gusto caer.
      Un abrazo y gracias por tu visita

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  8. Pocas cosas me gustan más en el mundo que ir a la higuera a recoger sus frutillos. Me puedo pasar allí la tarde muerta buscando higos porque sí, tienes razón, ¡se esconden! Le suelo decir a mi hermana que las hojas de la higuera son como el faldón del cura, saca las riquezas cuando le interesa jajaja Es como si supiera que vas a robarle. Pero el esfuerzo bien merece la pena. Y tu hojaldre además de demostrarlo me lo apunto pero bien! Besos!

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    1. Jajaja Silvia, no había oído esa expresión de las faldas del cura y eso que soy de tierra de curas, jajaja, me ha hecho gracia.
      Me alegro que te guste tanto como a mi ese borneo por los árboles a robarles lo que se pueda. Prueba este hojaldre y verás como repites.
      Un abrazo y gracias por tu comentario.

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