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martes, 9 de octubre de 2018

Bollets y el túnel del tiempo


De alguna manera, cuando hago recetas antiguas, de estas que yo llamo en peligro de extinción, me traslado a ciertas imágenes de mi infancia. Y son imágenes concretas, que están ahí en mi memoria y que están relacionadas con la cocina y con mi forma de entender la misma.


Claro que pensándolo bien, no estoy segura de si son las recetas las que me llevan a esas imágenes, o si es justo al revés y son las imágenes, en algún momento de nostalgia, las que me llevan a un túnel imaginario, del que salgo con una receta, con ansia de cocinarla, de probarla, como para calmarme y afianzarme: yo estuve allí.


Bueno, la de hoy es una de esas recetas. Es una preparación tan fácil y tan básica, tan de verdad, por favor, que es una auténtica maravilla y un viaje en el túnel del tiempo. 

Se hace con cuatro ingredientes y en un momento, con lo que haya por casa y sin embargo ¡Qué buen aperitivo! Para tomárselo a día de hoy, un día de fiesta cualquiera, con una cervecita.

¿Los hacéis conmigo? 

Ingredientes: 

Harina de trigo (la que admita)
Aceite de oliva virgen extra (150g)
Agua (150g)
Sal

Anchoas, atún de ijada, tocino… (Lo que hay por casa)


Vamos con la sencilla elaboración: 

Antes de nada, cortamos en lonchas finas el atún y el tocino y limpiamos del exceso de sal las anchoas.



Después, ponemos en una cazuela el aceite y el agua, que siempre será la misma cantidad, es decir, tanto por tanto y dejamos que hierva.


Entonces, añadimos sal y vamos echando harina, poco a poco, escaldando, hasta que tengamos una masa blanda, suave y que se separa de las paredes de la cazuela.




Dejamos entibiar sobre una superficie de trabajo y vamos amasando, formando una bola lisa y suave

Entonces dividimos en pequeñas bolas que vamos poniendo en una bandeja de horno, listas para aplastarlas dando forma a nuestro gusto.



Una vez todos los bollets hechos, espolvoreamos con harina y colocamos sobre cada uno de ellos, el ingrediente elegido. En este caso: anchoas, atún de ijada y tocino.




Dejamos cocer en el horno unos minutos y listo.


Se harán enseguida, unos 10 minutos. El resultado es una especie de galleta muy, muy quebradiza y deliciosa, que se deshace en la boca.


Desde luego no es para contar calorías, es para disfrutar con una cervecita y recordar esos sabores de siempre, de pueblo, de abuelas y de abuelos.



Un bocado realmente evocador.



Un abrazo

7 comentarios :

  1. Me encantan las recetas de nuestras abuelas y me encanta con lo que acompañas estos bollets, enhorabuena!!

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    1. Hola Conchi. Compartimos esos gustos. Creo que lo que comíamos con nuestros abuelos está en nuestra memoria grabado de alguna forma y recordarlo es siempre un gusto.
      Gracias por tu visita.
      Un abrazo.

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  2. Madre mía. Se me ha hecho la boca agua... y son las dos de la madrugada. ¡Si vuelvo a leerlo al mediodía...!

    Salud, y un abrazo enorme.

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    1. Jajajaja Loam. Es que las dos de la madrugada ¡¡es la hora del hambre!! ¿O no?
      Yo al menos a esa hora, no es la primera vez que tengo que sucumbir a la tentación jajaja.
      Un placer verte por aquí.
      Un abrazo grande.

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  3. Buenísimos estos bollets. Me encantan estas recetas tradicionales.

    Saludos

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    1. Es que son geniales ¿verdad? con nada se hacía una comida en un momento. A mi también me encantan.
      Gracias por tu visita y comentario.
      Saludos

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  4. Me encanta este post, tan completo y lleno de consejos. Gracias por los datos! :)

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