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domingo, 17 de noviembre de 2019

Ayer curso de tartas


Hace tiempo que no publico ningún curso. La verdad es que cuando llega el día, se arma bastante jaleo y apenas tengo tiempo de hacer fotos que merezcan la pena. Luego los alumnos hacen muchas fotos, que las comparten en el grupo que creamos para el evento, en fin, que lo que es el documento gráfico queda más que cubierto siempre, pero al final, soy yo la que no encuentro el tiempo para publicar alguna entrada y dedicarla a estos magníficos días que pasamos juntos, cocinando, riendo y compartiendo esta pasión que es la cocina.

Pues bien, esta vez no lo voy a dejar y voy a compartir con todos una de esas jornadas.



Cada curso es siempre diferente, porque cada grupo tiene su propio estilo, su propio movimiento, pero desde mi ilusión con cada encuentro, sigo siempre los mismos pasos.

Antes de empezar, me gusta mirar y a veces sacar alguna foto del vacío, de ese espacio preparado para recibir. Lo hago inconscientemente, como para tener una impronta del silencio que luego contrastará con el bullicio alegre que aportan las personas, eso que es lo más importante de todo: las personas.

Compruebo y repaso mentalmente todo: el dossier en cada sitio, el desayuno con el que comenzamos, la música suave, en su punto de volumen, el café para los que no toman té…


Los ingredientes se despliegan aquí y allá. Es un curso de tartas, así que hay chuches, perlas y purpurinas, frutas…




¡Hay muchos huevos!


Todo parece estar en su sitio. La cocina y yo, preparadas para empezar.


No termino el pensamiento y ya estamos en el lío.


La escuela se ha llenado: Manos, voces, tintineos de cucharas, platos, risas….

Y hacia donde vaya la mirada, hay un encuentro. Con las manos, que siempre adoro contemplar, con tareas preciosas.


Alguien está batiendo…   


 Mezclando…


 Volcando y repelando…


Riendo…



Mmm… Jugando…

La cosa es que hay trajín y todos estamos atareados, concentrados en lo que estamos haciendo. Pero por intervalos me detengo, como para poder respirar el instante y siento la fortuna de Percibir, así con mayúsculas.

Entonces aparece una mirada…    


Una inocencia…


La evasión…


O la calma 


Luego me dicen que soy poeta, pero no es eso, es que ellos son inspiradores. 



Trabajan en equipo perfectamente, aunque sea la primera vez que se hayan visto en la vida.


Comparten, dicen, se escuchan, se esmeran…








Los resultados tienen que ser maravillosos. El cóctel de personas, lo es.

Y les salen divinas las figuras de caramelo o las formas de chocolate, las coberturas brillantes, las decoraciones alegres, preciosas…





Y ellos lo saben…







Fue genial, me lo pasé pipa y gracias a todos vosotros, volví a sentirme muy, muy  afortunada.











Hasta siempre!!!

6 comentarios :

  1. Parafraseando una canción de Peret llamada 'El mesón del Gitano'.

    Si tú quieres comer bien
    ves a Sabores de Viena
    y disfruta de sus platos
    en compañía muy amena.

    Salud y abrazos!

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    Respuestas
    1. Salud Loam, salud!!
      No conocía yo esa canción de Peret. La verdad es que en su tiempo, no lo supe apreciar. Me daba urticaria todo lo typical spanish. Ahora seguramente lo miraría con otros ojos, sobre todo por apreciar más otros aspectos de su trayectoria vital.
      Gracias por venir siempre a visitarme.
      Un abrazo

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    2. Qué fuerte Loam!! Después de escribirte, me he quedado pensando en lo de Peret y resulta, mira qué cosas, que Peret estuvo más de una vez en esta casa. Que fuerte no?
      Resulta que yo vivo en una casa que antes era de mi tío, un rebelde de la vieja guardia de aquí te espero. El vivía aquí con sus más de veinte perros, aficción que parezco haber heredado yo jejeje. Pues bien, mi tío hacía en esta casa fiestas que aún los de por aquí, me las recuerdan de vez en cuando. Yo era muy jovencita y no me enteraba mucho, pero sí sabía que mi tío era amigo de Peret porque lo comentaba la familia y Peret venía a esas fiestas en esta casa.
      Me he quedado sorprendida de esas casualidades de la vida, porque no lo habría rescatado de mi mente jamás, si no hubiera sido por tu comentario.
      Estoy aún sorprendida.
      Salud

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    3. Pues no sabes cómo me alegro, Viena, de haber contribuido al rescate de esos felices recuerdos. Tu tío, "vieja guardia de aquí te espero" debía ser de "los míos", por así decir. Aborrezco lo typical spanish, en realidad todo lo typical y cuanto está asociado al publicitario turismo (yo jamás he sido turista, siempre viajero, que no es lo mismo). Pero creo que Peret era un buen tipo, que fuera amigo de tu tío lo corrobora. El 'Régimen' hizo mucho daño a este país en general y a sus artistas en particular. En fin, no me quiero extender sobre tan sombrío tema en un espacio tan alegre y luminoso como este.

      Salud, un abrazo y... ¡viva tu tío! ;-)

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    4. Pues sí, que viva mi tío! Y muy curioso ha sido el rescate de ese recuerdo. Ahora miraré con más simpatía a Peret, seguro.
      El flamenco profundo me gusta, Camarón me llega a las entrañas y bueno, otros muchos que han gritado desde su arte, pero ese flamenco cañí, del turismo y la pandereta, ay con eso no podía.
      Tienes mucha razón, el Régimen hizo mucha pupa a los artistas a los que expuso y divulgó en su NO DO.
      Hasta pronto!

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  2. Genial el ambiente que tan bien has retratado de imagen y palabra. Lástima estar a 1700 Km

    Besos

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