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viernes, 24 de abril de 2020

Globos de chocolate. Cara y cruz

Pequeños globos de chocolate frente a grandes globos que estallan.



Queridos amigos. Por fin encuentro día y ánimo para sentarme al ordenador y traeros una nueva entrada a este ya viejo blog, que a la velocidad que circulan las tecnologías, los blogs se nos están quedando atrás sin darnos cuenta.

Y me ha costado, sí, tras la perplejidad de la situación.


¿Sabéis esa sensación cuando se explota un globo cerca de vuestra oreja?  ¿Ese estruendo que nos deja sordos durante un rato? ¿Un susto, un procesar lo ocurrido y luego como un cabreo?

Pues así me siento yo. Y mira por dónde, el ejemplo del globo me parece perfecto. Porque al igual que la situación, cuando un globo se hincha y se hincha hasta que es demasiado, lo que hace es explotar. Es ley de lo que se contiene, se reprime, se acumula, se aprieta y se condensa.  Como una bomba cuando estalla, una guerra, una crisis o una revolución. El globo se había hinchado demasiado.


Pero yo me había propuesto no hablar aquí del desastre, lo que se me antoja que es la cruz de la moneda y  hablar en cambio de la cara, ese otro lado al que podemos mirar mientras la moneda sigue de canto y no sabe aún hacia qué lado caer.


Quería endulzaros la lectura recordando por ejemplo que las emisiones de CO2 han bajado hasta dejarnos un cielo más claro y limpio que nunca.

Celebrar con todos, que el tráfico de animales, que es el cuarto comercio ilegal más grande del mundo, haya caído, al igual que el contrabando de personas.

Reír con vosotros, mis amigos, recordando que los canales de Venecia, se ven limpios, con medusas y peces nadando por sus aguas.

Aplaudir la drástica reducción de vuelos internacionales, que ha ahorrado al planeta tantas emisiones como el reciclaje que muchísimas personas pudieran hacer durante  muchísimos años.


Esto es lo que yo quería, mirar del otro lado, porque del de la cruz, ya nos tienen bien informados los medios, los amigos y también los enemigos.

Después de todo, crisis y globos siempre estallarán,  es su ley como decía, no lo podremos evitar. Lo que sí podemos evitar, es convertirnos en cautivos de su onda expansiva.

En otras palabras: El marrón no es la crisis, sino la enorme hipoteca que construye toda crisis y que puede acabar convirtiéndonos en sus esclavos.

Quizás estamos en ese tiempo de poder elegir, empujando un poquito la moneda, hacia qué lado queremos que caiga.

Y mientras pensamos, si es ejercicio que nos guste hacer, vamos a deleitarnos con estos pequeños globos de chocolate, basados en una receta de Santi Santamaría, de su libro “La ética del gusto” que nos endulzarán las tardes de este confinamiento.

Vamos allá:


Ingredientes para unas trufas de chocolate:


250 g. de pepitas de chocolate negro
150g. de nata para montar
20g. de mantequilla
Una cucharada de ron




Ponemos la nata al fuego y cuando hierve, la echamos sobre el chocolate. Dejamos reposar un par de minutos y removemos bien, añadiendo la mantequilla y el licor, hasta obtener una crema suave y brillante.

 
 



Dejamos enfriar y tan pronto como la textura nos lo permita, hacemos unas bolitas del tamaño de una nuez y dejamos en el congelador durante un buen rato.


Por otro lado, preparamos la masa que recubrirá las trufas hechas del siguiente modo:


Ingredientes para la masa:


180g. de harina de fuerza
Dos huevos
Un trozo de levadura (unos 15g.)
50g. de azúcar
40g. de agua con gas

Y así procedemos:

Ponemos la harina en un bol, en forma de volcán, y desmenuzamos en el interior del hueco, la levadura.



Añadimos el resto de ingredientes y amasamos bien



Dejamos la masa tapada con un paño durante un rato. Veremos que empezará a burbujear.

Cuando las trufas están bien frías, las rebozamos una por una en la masa y las vamos friendo en abundante aceite de oliva virgen extra, hasta que estén doraditas.



Las vamos sacando a medida que están doradas y en cuanto están templadas, las espolvoreamos con un poquito de azúcar glas.


El resultado es una especie de buñuelos o de globos dulces, ligeros, que al cortarlos o al comerlos, estallarán, dejando salir de su interior el chocolate de la trufa que se habrá fundido.


Un capricho, vamos. Que en estos tiempos, tampoco está mal que nos demos, por si acaso la realidad cambia tanto como dicen, y vinieran después de estos, peores tiempos.



Salud y abrazos amigos

10 comentarios :

  1. Gracias Viena! Has vuelto a descorcharme una sonrisa gran reserva.

    Un abrazo enorme.

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    1. Pues si hemos descorchado una sonrisa, habrá que brindar, digo yo. Más que misión cumplida.
      Un abrazo y salud Loam

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  2. Pintaza!! Hoy me pongo con ello!! Gracias

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    1. Y dicho y hecho! Ya he visto tus fotos, has sido rápida qué barbaridad.
      Un beso grande amiga

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  3. Entiendo perfectamente esa sensación que describes, tal es como yo me siendo estas semanas. Es tan extraño...
    Pero gracias por sacar un ratito para traernos cosas positivas y buenas, y por tentarnos con estos dulces globos :). Deliciosos.

    Un abrazo!

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    1. Si Liliana también he leído tu sensación en tu blog y es muy parecida. En la cocina tenemos nuestro mundo para evadirnos un poco de esta nueva realidad o para meditarla, que también ayuda lo suyo.
      Un abrazo grande y muchas gracias por tu visita y tu comentario.

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  4. Respuestas
    1. Lo están Marqués, lo están. Pruébalos y lo verás.
      Gracias por pasar por aquí y dejar un comentario.
      Salud

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  5. Sin duda serán deliciosos, pero, aquí, encerrado con cero ejercicio físico, voy a abstenerme de probar a hacerlos, porque luego, a lo mejor no puedo salir por la puerta. Pero los haré, lo prometo, que yo soy un golosazo. Cuando pase esta movida vírica.

    Abrazos

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    1. Pues vas a tener razón, justo ahora que nos movemos poco y nada, no es la mejor idea comer estos globos, habrá que dejarlo para la próxima semana, que ya nos van a dejar hacer ejercicio y creo que todo el mundo va a salir a la calle a realizar el deporte que nunca hicieron jejeje.
      Un abrazo y gracias por por pasar por aquí y dejar tu comentario.

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