Falastin es un vocablo palestino, que designa no sólo el gentilicio usado por los propios palestinos para referirse a sí mismos, dado que en el alfabeto árabe, no existe la palabra p, sino que también significa algo cultural que incluye geografía, historia, lengua, territorio, identidad...
Así se explica en la introducción del libro del chef palestino Sami Tamimi, que tiene justo este título de Falastin. De este libro se extrae la receta que nos ocupa.
Dice dicha introducción que si preguntáramos a cualquier palestino qué entiende por la palabra falastin, su respuesta no sería breve ni sencilla, pero que seguramente concluiría con la palabra “hogar”
Impregnada de este concepto, de esta hermosa palabra que es “hogar”, me dispuse esta mañana a cocinar este plato que no sólo evoca maravillosas sensaciones en el paladar, con esos matices cítricos tan propio de las cocinas de Oriente, sino que también transporta en su forma de cocinarlo, a un tiempo sin prisas, sin apuros, sin sobresaltos…
Creo que os va a gustar el plato, seguro, porque es placentero, creo que esa sería una buena definición. Pero si de verdad queréis disfrutarlo en su auténtica dimensión, dedicadle un tiempo y regalaros el cocinarlo a la manera tradicional. Yo nunca dejo de sorprenderme del poder curativo de la cocina.
Ingredientes
Una coliflor hermosa
Dos berenjenas
Un diente de ajo
Un limón
Aceite de oliva virgen extra
Dos cucharadas de vinagre
Cúrcuma
Cilantro
Sal y pimienta
Y lo cocinamos por partes: En primer lugar, asamos las berenjenas directamente en la llama. Para ello, nada más levantarme he puesto unos tronquitos en este precioso anafe que tengo y he encendido el fuego.
Como veis, el anafe o kanoun como también se llama en algunos lugares, es un recipiente de barro, parecido a una maceta, la verdad, en cuyo interior se prende la leña o el carbón para cocinar.
Todavía me huele el pelo y la piel a hoguera. Hacía una pequeña brisa y el humo, como tiene por costumbre, iba a su aire.
Una vez estabilizadas las llamas, he puesto encima las dos berenjenas, previamente pinchadas con un tenedor.
Así, dándole vueltas de vez en cuando, se hacen enseguida. De todas formas, por supuesto que se pueden asar en una plancha o en el horno. No tendrán quizás ese gusto a ahumado que es embriagador, pero tampoco estará mal.
Mientras se van asando, ponemos en una bandeja la coliflor cortada en racimos relativamente grandes y la condimentamos con aceite, cúrcuma, cilantro molido, sal y un pellizco de pimienta.
Removemos para que se impregne bien y la llevamos al horno durante unos 30 minutos o hasta que veamos que está dorándose.
Cuando las berenjenas estén hechas, las vamos a abrir, obtenemos la pulpa a tiras y la ponemos a escurrir con un poco de sal, para que suelten líquido, mientras vamos haciendo el resto de la receta.
Una vez ha escurrido el líquido, condimentaremos con el ajo picado, el vinagre, el limón y sal.
Finalmente, vamos con la parte fresca, una picada de tomate que haremos con los siguientes ingredientes:
Dos o tres tomates
Orégano
Perejil
un limón
Sal y Aceite de oliva virgen extra
Simplemente cortamos los tomates en daditos y lo condimentamos generosamente con el resto de ingredientes.
Ahora vamos con el montaje del plato:
Primero la berenjena en tiras y sobre ella, la coliflor asada
Luego añadimos la ensalada de tomate por encima y rematamos con unas hojitas de menta y perejil picado.
Y se acabó.
Invité a uno de mis Pablos a comer y acompañamos el plato con un aperitivo también de origen palestino llamado labneh, algo delicioso que traeré al blog un día de estos.
Todo ha sido bonito, la mañana la he pasado cocinando, es cierto, pero cuando cocinar es placer, es calma, es en cierta forma, solidaridad, no hay nada perdido.
Un abrazo
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Gracias, Viena. En efecto, "no hay nada perdido" cuando en medio de las oscuras tormentas surgen luminosos faros de esperanza y resistencia. Hay que defender la alegría de vivir en paz, es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias a ti juan, por tu comentario y tu compañía. A veces el blog se siente muy solo.
EliminarRecuerdo que cuando los blogs estaban en auge, cuando todos nos visitábamos y nos comentábamos, se decía que los bogs se alimentan de sus comentarios y en cierta forma debe ser verdad, después de todo, escribimos para compartir, para intercambiar. Así que gracias por tu alimento. Siempre es agradable recibirte por aquí.
Un abrazo.
Gracias, gracias, gracias y mil gracias por este blog. Siempre vengo a buscar las recetas tradicionales de Orihuela y la Vega Baja y me siento como en casa. Mi abuela me enseñó a hacer un montón de platos, pero como los cocino de uvas peras, entro muchas veces aquí para recordar ingredientes (hoy vine a por las gachas). Me fascina tu toque antropológico y el cariño que pones en cada entrada.
ResponderEliminarGracias de nuevo, Viena. Besos y abrazos desde Orihuelica del Señor.
Gracias a ti Silvia, me encanta lo que me dices, que estás como en tu casa. Ánimo con las gachas. Yo ya tengo preparado un tarro de arrope, para que no falten en estos días esos platos maravillosos.
EliminarUn abrazo.
No conocía tu blog. Ha sido casualidad por Nuria Eme, me ha encantado esta receta. Yo también tengo un blog de cocina pero hace más de 3 años que no escribo. La taza de loza.com.
ResponderEliminarNo sé el porqué no me deja comentar con mi nombre.
Haré esta receta ahora que es tiempo de estas verduras aunque a decir verdad ya es un lujo comprar cualquier cosa. Vamos de mal en peor aunque yo sea una gran optimista.
Saludos. Seguiré por aquí viendo tus ricas recetas.
Patty Frattini
Pues bienvenida a este espacio Patty.
EliminarMe gusta el nombre de tu blog. Te haré una visita y a ver si te animas a publicar de nuevo.
Un abrazo